de un vag��n �� de un buque ven los campos, los ��rboles y las casas, alejarse en sentido opuesto al del carro �� barco que los lleva. El globo terrestre es ese bajel en que vamos todos embarcados, y que nos parece inm��vil, mientras que los objetos exteriores, es decir, los astros, parecen arrastrados en sentido contrario.
=12. Orientaci��n.--Plano meridiano.=--Orientarse, en un horizonte cualquiera, es hallar la direcci��n exacta de las l��neas que van �� los puntos cardinales, de norte �� sur y de este �� oeste. Es f��cil lograrlo por medio de la observaci��n del movimiento diurno de los astros, sea durante la noche, sea de d��a.
[Illustraci��n: Fig. 4.--Estrella Polar.]
La primera indicaci��n la suministran el orto y el ocaso, pues aqu��l se efect��a por la parte de oriente �� del este, y el segundo por la de occidente �� oeste. Cada estrella describe un arco de c��rculo, elev��ndose cada vez m��s hasta un punto �� partir del cual empieza por el contrario �� bajar, hasta que llega �� su ocaso. El punto m��s alto de su camino, que es el punto medio mismo del arco, �� culminaci��n de la estrella, se encuentra en el plano meridiano, esto es, en el plano vertical que corta el horizonte en los dos puntos norte y sur. Este plano es el mismo para todos los astros, pues contiene todos los puntos culminantes de ��stos; pero es dif��cil orientarse buscando la posici��n de este plano por medio de los puntos culminantes de las estrellas, cuando se carece de los instrumentos necesarios.
=13. Orientaci��n de noche en el hemisferio norte.=--Si el horizonte del punto donde nos hallamos se encuentra situado en el hemisferio norte de la Tierra, ser�� posible orientarse durante la noche, con tal de que se vean las estrellas, de la siguiente manera.
F��cilmente se reconocer�� un grupo de siete estrellas, que tiene el nombre de Osa Mayor, representado en la figura 4.
Como las siete estrellas del grupo en cuesti��n no se ponen nunca en los pa��ses del hemisferio norte que se encuentran por encima del paralelo 40, siempre se las ver��, sea cual fuese su posici��n en el cielo. Si la l��nea ab, que une las dos estrellas del trapecio, se prolonga unas cinco veces su distancia aparente, se encontrar�� en esta prolongaci��n una estrella de segunda magnitud, que pertenece �� otro grupo, cuya forma es casi id��ntica �� la de la Osa Mayor y que por lo mismo ha recibido el calificativo de Osa Menor. Esa estrella, muy cercana al punto que constituye el polo celeste boreal, es la Polar.
[Illustraci��n: Fig. 5.--Cruz del Sur.]
Pues bien, el plano vertical que la contiene es el meridiano �� apenas se diferencia de ��ste. Desde este momento, la direcci��n de la meridiana es conocida, pues se tiene el punto cardinal norte por la parte de la estrella, y el punto sur en la direcci��n opuesta. La l��nea que corta la meridiana formando ��ngulos rectos, dar�� �� la derecha del norte el punto este y �� la izquierda el oeste.
=14. Orientaci��n de noche en el hemisferio sur.=--Si el lugar donde se est�� pertenece al hemisferio sur de la Tierra, la orientaci��n ser�� f��cil tomando como punto de partida un grupo muy aparente y bien conocido de cuatro estrellas, dispuestas �� manera de brillante cruz y llamadas por eso mismo la constelaci��n de la Cruz del Sur (fig. 5).
Estas estrellas no se ponen nunca, desde que la latitud del lugar pasa de 40 grados. El movimiento diurno les hace describir entonces una circunferencia entera alrededor del polo. Pero en todas las posiciones que la Cruz ocupa en esa revoluci��n, su brazo mayor, ab, se encuentra dirigido siempre hacia el polo celeste austral, y se encontrar�� el punto de ��ste, prolongando ab cuatro veces su longitud. Desgraciadamente, en ese sitio y en sus alrededores, no existe estrella ninguna algo brillante, como la Polar en el hemisferio norte.
De modo que para hallar en el horizonte el punto sur, ser�� necesario imaginar un plano vertical que pase por este punto del cielo, que nada distingue ni caracteriza. Sin embargo, no es dif��cil lograrlo con un poco de pr��ctica.
=15. Determinaci��n de la meridiana, de d��a.=--Digamos ahora la manera de orientarse durante el d��a, observando la direcci��n de las sombras que proyecta una varilla �� v��stago vertical, dispuesta sobre un plano horizontal.
Se empieza por establecer, con ayuda de un nivel, una superficie plana perfectamente horizontal, y en su centro se coloca una varilla recta, en la l��nea misma de la vertical determinada con la plomada. Antes se habr�� tenido cuidado de trazar con el comp��s cierto n��mero de circunferencias, tomando por centro el punto donde se va �� colocar la varilla. Y luego, aprovechando un d��a de sol despejado, se sigue atentamente la marcha de la sombra proyectada por la varilla. Esas sombras van disminuyendo

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