Viajes por Europa y América | Page 8

Gorgonio Petano y Mazariegos
que han trastornado la Espa?a.
Ent��nces los triunfos de nuestras armas no hubieran costado �� la patria tanto sacrificio, tanta desgracia. ?Ojal�� se hubiese hecho as��! ?Qu�� hoy tan claro alumbraria nuestros horizontes!

#FRANCIA#.
Es un error muy admitido, especialmente en Espa?a, el que consiste en creer que la Francia toda es un pais de adelantos y progreso.
La Francia, cuya iniciativa en los asuntos pol��ticos de Europa le concede mucha importancia, tiene bastante que progresar aun para ponerse �� nivel de otros pueblos en cuanto �� ciencias, filosof��a y artes; y considerada bajo el prisma de mejoras materiales, solo en estos ��ltimos cuatro a?os es cuando ha comenzado �� progresar.
El sistema de centralizacion que el partido conservador entroniz�� en Francia de un modo exagerado, ha hecho que Paris sea la nacion, el corazon de la Francia, su brazo, su cabeza. Para ello ha sido necesario m��noscabar las libertades de los municipios y con ellas la vida de las provincias, su vida pol��tica, su accion gubernamental. Como Paris es verdaderamente una ciudad m��gica y portentosa, donde se halla reunido todo lo mejor de la Francia, sus poetas, sus fil��sofos, sus pintores, sus literatos, sus hombres pol��ticos; como en Paris vive el arte, como es el centro de todas partes, como es la sola ciudad que generalmente visita el viajero, de aqu�� el que se crea que la Francia es el primer pueblo. ?Error! y error lamentable, porque Paris no es mas que la capital, y Paris no es la Francia para el fil��sofo, para el que pretende estudiar el estado del pueblo.
Cuando se visitan las ciudades de segundo y tercer ��rden, se ve cuan atrasada est�� aun la Francia: la instruccion p��blica, seguro bar��metro de un pueblo, l��jos de ser general como en Suiza y Alemania, se encuentra rezagada y en un lamentable estado, siendo general en todos los pueblos, aun los mas pr��ximos �� las ciudades, encontrar una tercera parte del pueblo que no sabe leer ni escribir, siendo las mujeres las que m��nos aprenden[2]. Hasta hace dos a?os, ��poca del grande desenvolvimiento de los caminos de hierro, las ciudades de segundo y tercer ��rden estaban sin mas comunicaciones que las de unas inc��modas �� insoportables diligencias: el extranjero encontraba con mucha dificultad un hotel medio regular donde hospedarse: hoy todav��a se cuentan en Francia bastantes diligencias, y en cuanto �� los hoteles, son en mucho inferiores los que hoy existen �� los de la Suiza, Holanda y otros paises.
La filosof��a del siglo XVIII, que ha dado al pueblo frances una educacion materialista, ha producido los resultados que hoy se tocan con gran desconsuelo de sus hombres pensadores. El pueblo frances ap��nas cree en otra cosa que en los goces; toda su ciencia se reduce �� la duda y al sarcasmo. Sin fondo alguno, sin educacion literaria, sin instruccion bastante, escapa el espiritualismo �� su corta concepcion; duda por sistema, y en vez de estudiar para aprender algo, se duerme en la ignorancia mas desconsoladora, en esa ignorancia estacionaria que no da un paso adelante ni atras; ese es el pueblo frances considerado bajo el aspecto de la inteligencia.
Las ciudades de Francia que yo he visitado, y de las que hablar�� ligeramente, son Bayona, Burdeos, Nancy, Strasbourg, Mulhouse, Amiens, Marsella, Lyon, Lille, Poitiers, Angulema, Tours, Perpignan, Narbona, Tolosa y Orleans.
Habi��ndome dirigido �� Francia desde Madrid por B��rgos y las Provincias Vascongadas, segun he apuntado ya, la primera ciudad que sali�� �� mi encuentro fu�� Bayona.
Desde la misma frontera el viajero comienza �� ver los hilos el��ctricos que ponen en comunicacion instant��nea �� todos los departamentos con Paris.
Este notabil��simo invento, debido al ilustre espa?ol Salv��, que en el a?o 1829 hizo en la Academia de Madrid los mas cumplidos ensayos, cuando ninguna nacion de Europa tenia aun la mas remota idea de ��l, le han utilizado los extranjeros ��ntes que nosotros. La Francia, en materia de comunicaciones, est�� hoy muy avanzada.
En el mismo instante de entrar en su territorio, la polic��a se encarga de hacer presentar su pasaporte �� todo viajero. La diligencia espa?ola que desde B��rgos llega hasta Bayona, sufre tambien �� la entrada de Francia un escrupuloso registro; todos los equipajes son reconocidos, y lo primero que �� los espa?oles se pregunta por los encargados de la oficina aduanera, es que si llevan tabaco.
Tan luego como esta enojosa ocupacion se termin��, continuamos nuestro viaje hasta Bayona. Antes de llegar �� esta ciudad, no obstante ser el trayecto tan corto, tuve lugar de acordarme de las casas de Beneficencia y de las formas con que se recibe �� los extranjeros. Digo esto porque desde la frontera hasta Bayona encontr�� doce �� catorce mendigos que desde la carretera misma imploraban la compasion del viajero; esto por lo que se refiere �� la organizacion del sistema de las casas de caridad p��blica; respecto �� lo
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