Novelas y teatro

Miguel de Cervantes Saavedra


Novelas y teatro

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Title: Novelas y teatro
Author: Cervantes
Release Date: February 20, 2005 [EBook #15115]
Language: Spanish
Character set encoding: ISO-8859-1
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BIBLIOTECA LITERARIA DEL ESTUDIANTE DIRIGIDA POR RAM��N MEN��NDEZ PIDAL TOMO XXI
C E R V A N T E S NOVELAS Y TEATRO
SELECCI��N HECHA POR JOSEFINA SELA
_Dibujos de F. Marco._
MADRID, MCMXXII
INSTITUTO - ESCUELA JUNTA PARA AMPLIACI��N DE ESTUDIOS
TIPOGRAF��A DE LA "REVISTA DE ARCHIVOS", OL��ZAGA, I, MADRID

LA GITANILLA
Parece que los gitanos y gitanas solamente nacieron en el mundo para ser ladrones: nacen de padres ladrones, cr��anse con ladrones, estudian para ladrones y, finalmente, salen con ser ladrones corrientes y molientes a todo ruedo, y la gana del hurtar y el hurtar son en ellos como acidentes inseparables, que no se quitan sino con la muerte. Una, pues, desta naci��n, gitana vieja, que pod��a ser jubilada en la ciencia de Caco, cri�� una muchacha en nombre de nieta suya, a quien puso nombre Preciosa, y a quien ense?�� todas sus gitaner��as, y modos de embelecos, y trazas de hurtar. Sali�� la tal Preciosa la m��s ��nica bailadora que se hallaba en todo el gitanismo, y la m��s hermosa y discreta que pudiera hallarse, no entre los gitanos, sino entre cuantas hermosas y discretas pudiera pregonar la fama. Ni los soles, ni los aires, ni todas las inclemencias del cielo, a quien m��s que otras gentes est��n sujetos los gitanos, pudieron deslustrar su rostro ni curtir las manos; y lo que es m��s, que la crianza tosca en que se criaba no descubr��a en ella sino ser nacida de mayores prendas que de gitana, porque era en extremo cort��s y bien razonada. La abuela conoci�� el tesoro que en la nieta ten��a, y as��, determin�� el ��guila vieja sacar a volar su aguilucho y ense?arle a vivir por sus u?as.
Sali�� Preciosa rica de villancicos, de coplas, seguidillas y zarabandas y de otros versos, especialmente de romances, que los cantaba con especial donaire. Porque su taimada abuela ech�� de ver que tales juguetes y gracias, en los pocos a?os y en la mucha hermosura de su nieta, hab��an de ser felic��simos atractivos e incentivos para acrecentar su caudal; y as��, se los procur�� y busc�� por todas las v��as que pudo, y no falt�� poeta que se los diese.
Cri��se Preciosa en diversas partes de Castilla, y a los quince a?os de su edad su abuela putativa la volvi�� a la Corte y a su antiguo rancho, que es adonde ordinariamente le tienen los gitanos, en los campos de Santa B��rbara, pensando en la Corte vender su mercader��a, donde todo se compra y todo se vende. Y la primera entrada que hizo Preciosa en Madrid fu�� un d��a de Santa Ana, patrona y abogada de la villa, con una danza en que iban ocho gitanas, cuatro ancianas y cuatro muchachas, y un gitano, gran bailar��n, que las guiaba; y aunque todas iban limpias y bien aderezadas, el aseo de Preciosa era tal, que poco a poco fu�� enamorando los ojos de cuantos la miraban. De entre el son del tambor��n y casta?etas y fuga del baile sali�� un rumor que encarec��a la belleza y donaire de la Gitanilla, y corr��an los muchachos a verla y los hombres a mirarla. Pero cuando la oyeron cantar, por ser la danza cantada, ?all�� fu�� ello! All�� s�� que cobr�� aliento la fama de la Gitanilla, y de com��n consentimiento de los diputados de la fiesta, desde luego le se?alaron el premio y joya de la mejor danza; y cuando llegaron a hacerla en la iglesia de Santa Mar��a, delante de la imagen de Santa Ana, despu��s de haber bailado todas, tom�� Preciosa unas sonajas, al son de las cuales, dando en redondo largas y liger��simas vueltas, cant�� #_un_# romance.
[Ilustraci��n: ...y corr��an los muchachos a verla y los hombres a mirarla.]
El cantar de Preciosa fu�� para admirar a cuantos la escuchaban. Unos dec��an: "?Dios te bendiga, la muchacha!" Otros: "?L��stima es que esta mozuela sea gitana! En verdad en verdad que merec��a ser hija de un gran se?or."
Acab��ronse las v��speras, y la fiesta de Santa Ana, y qued�� Preciosa algo cansada; pero tan celebrada de hermosa, de aguda y de discreta, y de bailadora, que a corrillos se hablaba della en toda la Corte. De all�� a quince d��as volvi�� a Madrid con otras tres muchachas, con sonajas y con un baile nuevo, todas apercebidas de romances y de cantarcillos
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